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¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL GRAFFITI?

junio 5, 2020

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¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL GRAFFITI?

Quizá creas que las llamativas pinturas de las paredes de tu barrio son algo moderno. Incluso rompedor. Pero lo que tal vez nunca te has planteado es que, tras ellas, se esconde un relato que arranca de la mano de nuestros antepasados, grabando siluetas en cuevas con polvos de colores y huesos huecos. Herramientas que, salvando las evidentes distancias, podrían considerarse los primeros sprays graffiteros de la Historia.

Así que sí, se podría decir que las pinturas rupestres fueron el germen del graffiti, un arte que, antes de denominarse así, sufrió diversos y significativos cambios. Como por ejemplo, en la Antigua Roma, sociedad en la que se escribía y se dibujaba sobre los edificios textos y caricaturas de todo tipo (políticos, sexuales, humorísticos, filosóficos, amorosos…) conocidos como graffito. Todos ellos, con un denominador común: las paredes sobre las que se dibujaba eran ajenas, y el autor, alguien anónimo y marginal.

La innata práctica de plasmar mensajes en paredes siguió acompañando al ser humano, dejando patente una y otra vez su gran poder de influencia. Nuestra Historia ha visto de todo: desde los reivindicativos pósters y pancartas de los movimientos estudiantiles de los 60, hasta las pintadas propagandísticas nazis en contra de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, entre otros muchos ejemplos. Pero si queremos saber el origen de lo que hoy se conoce a nivel mundial como graffiti urbano, debemos viajar a principios de los 60 a Estados Unidos. En concreto, a Philadelphia y Nueva York…

 

El nacimiento del graffiti urbano: Cornbread The Legend y Taki 183

El graffiti urbano es la vertiente pictórica con mayor fuerza del movimiento Hip Hop. Más allá de sus sugerentes elementos léxicos y visuales, su esencia refleja el grito ante la opresión, y se erige como una invasión a la propiedad ajena para “hacerse ver y hacerse escuchar”. Sin embargo, dada la monumental influencia de este arte en nuestra cultura popular (música, cine, televisión, juguetes, ropa…), es fácil olvidarnos de su humilde origen y de su crecimiento exponencial, lo que nos lleva al primero de los protagonistas de esta historia: el graffitero Cornbread (traducido como “pan de maíz”).

Darryl Cornbread McCray es considerado por gran parte del panorama como el primer graffitero moderno. Criado por su madre y abuelos, Darryl fue un niño afroamericano de carácter problemático que se crió en Filadelfia, la sexta ciudad más grande de Estados Unidos por aquel entonces. Tras varios altercados relacionados con las famosas y violentas Gangs (pandillas callejeras), Darryl fue enviado con 12 años al reformatorio, lugar en el que se convertiría en toda una leyenda del movimiento graffiti.

Como muchos habréis adivinado, este artista adoraba el pan de maíz. Tanto que, después de que los cocineros del reformatorio lo apodaran así por lo insistente que era exigiendo esta comida, empezó a escribirlo obsesivamente por todos lados: sus libros, su ropa, el gimnasio, la cafetería, y al final, por todo el centro. Hasta los trabajadores sociales pensaron que sufría un trastorno mental. Pero nada más lejos de la realidad…

Y es que la popularidad de su práctica, hizo que Cornbread se ganara la confianza de algunos pandilleros del reformatorio, y el amor de la chica que le gustaba. Algo que le sirvió para darse cuenta de que, si había logrado captar su atención, también podía captar la atención del resto del mundo. Conocido por ser el primero en firmar paredes fuera del contexto de rivalidad de las Gangs, Cornbread abandonó el graffiti en 1971, dejando tras de sí un legado clave para entender la evolución de esta práctica.

Y mientras Cornbread y las crews de Filadelfia estaban ocupados cubriendo la ciudad, una ola paralela de graffiti empezó a desarrollarse en Nueva York. Lo que nos lleva al segundo de nuestros protagonistas: Taki 183. Este joven griego llamado Demetrius vivía en el 183 de Washington Heights y trabajaba como mensajero. Aunque no fue el primer graffitero en combinar su apodo con su número de calle, sí fue el primero en convertir el arte de la firma en, prácticamente, un trabajo de veinticuatro horas.

Al igual que Cornbread, la afición de Taki 183 por dejar su sello personal allá donde fuera, rápidamente se convirtió en una obsesión, y en poco tiempo las calles de Nueva York sucumbieron ante la firma de este graffitero. Impulsado por una entrevista del New York Times en 1971, se convirtió en héroe y fuente de inspiración de muchos jóvenes neoyorquinos que querían imitarle. Esto hizo que el griego se ganara un sitio en el podio de las figuras más importantes del movimiento junto al graffitero del pan de maíz.

La llegada del Hip Hop y la expansión mundial del movimiento

A partir de este momento, el graffiti empezó a invadir el escenario urbano, adquiriendo complejidad y transformando los vagones de tren y metro en auténticas piezas de arte en movimiento. Tras años de protestas ciudadanas y represión policial en su contra, el graffiti dio un paso clave en los años 80 gracias a la contundente llegada del Hip Hop, diversificándose en varios sentidos y logrando asentarse en el panorama.

Influenciado por la posterior corriente punk y sus connotaciones reivindicativas a nivel social y político, esta actividad se alzó como una herramienta de expresión imparable que no tardó en popularizarse en el resto del mundo. El nacimiento en los 90 de un graffiti más artístico, conocido como Street Art, supuso una nueva reinvención para el movimiento, descubriendo a artistas como Bansky o Basquiat. Esto, junto a la democratización del uso del Internet doméstico en los 2000, hizo que el graffiti se incorporara al mundo del arte en todas sus expresiones, demostrando que la etiqueta de “cultura minoritaria” hace mucho tiempo que le quedó pequeña…

Artículo redactado por Álvaro Pumares, miembro de la Urban Roosters Army.

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