The Urban Roosters

#FMSBUENOSAIRES: El caballo de Troya

Por Infranich

Se viene la tercera fecha de la FMS Argentina y me imagino cosas. No sé lo que va a pasar pero me gustaría que los MC se vuelvan más estratégicos. De repente, me doy cuenta de esta posibilidad que no se da en otras competencias. En la FMS se puede usar la comprensión del enemigo y de los obstáculos, se puede aplicar un arte de la guerra. Esta idea me queda rondando por mi cabeza durante unos largos minutos.

Así, me digo, los participantes podrían convertirse en Ulises, el héroe griego que ganaba más por su inteligencia que por su fuerza. Entonces me cuelgo. Me quedo pensando en cómo diseñar caballos de Troya para romper la amurallada monotonía. Cómo, con qué treta, me pregunto, Replik le podría robar la punta a Wos, o, cómo Stuart o Dani pueden salirse de los últimos puestos. ¿Klan volverá a desnudarse para enfrentar a Papo MC?

En los torneos de eliminación directa es más difícil pensar estrategias, me repito, en éstos sólo importa la efectividad y ésta siempre tiene algo de suerte. Repaso en mi cabeza e intento ver las cosas del revés: voy a enumerar las dificultades por la que tienen que pasar los participantes y el modo en que lo han hecho. Pues, al fin y al cabo fue la muralla como obstáculo la que engendró al caballo. El caballo sin muralla no hubiera tenido sentido.

La prueba de las palabras

Esta prueba es la más familiar, y a su vez, extraña para los participantes. Familiar porque la mayoría de los MC aprende a improvisar usando palabras que riman haciendo coincidir terminaciones, tanto es así que muchas veces unen palabras sin sentido: solo por su sonoridad. Extraña porque el nivel difícil requiere una destreza muy elaborada. Demanda que se utilice una palabra cada dos barras y encontrar un modo de hacerlo mientras suceden en el escenario varias cosas simultáneas.

Pero más allá de esto, la mayor dificultad surge de la costumbre de los freestylers de usar las palabras sugeridas para finalizar el golpe. Como las palabras aparecen muy velozmente no se puede prever una terminación (sobre todo la segunda, la que aparece cuando ya se está estructurando) que permita rimar. Me quedo pensando en la jornada dos, repaso en voz alta y lo escribo en la nota:

1)       Replik y Dani  decidieron fluir y no golpear, anoto.

2)      Cacha memorizó las palabras y las usaba cuando le resultaba conveniente.

3)      MKS decidió meter las palabras en lugares de la estructura que no importunara el golpe que ya estaba ideando antes de la aparición de ella.

La consigna es usar las palabras, me digo, no para cerrar el punchline. Acá radica la posibilidad de abrir estrategias. Usarla y nada más, me repito. Pero me doy cuenta que tal vez no sea así, que tal vez –pienso y repienso-  para el oído del público es más correcto que aparezcan como cierre del golpe. Por dos razones, por costumbre y porque es el momento que están viendo las palabras correr por la pantalla. En este sentido:

4)    Papo y Wos la decían en el extremo como es habitual.

5)    Cuando a Dtoke se le amontonaban varias palabras las decía juntas: una para cerrar el punchline que venía armando, otra para abrir el siguiente.

Un  ejemplo extranjero de la FMS que me parece muy interesante señalar es el método que suele utilizar Force. Este suele incorporar dos de esas palabras para diseñar un punchline de cuatro barras. La primera la pone en el extremo de la barra dos, la otra la utiliza de manera interior en la última barra. Es muy eficaz porque la primera palabra aparece rimada pero en un sector que en este MC suele ser relleno. La segunda aparece de modo interior –la incluye muy rápidamente a su fluido- sin perjudicar el golpe que viene realizando.

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———–Palabra 1

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—Palabra 2——–

Seguir una temática

Esta, a pesar de ser una de las pruebas más tradicionales, es una de las menos pensadas por los MC. La enfrentan sin entender que requiere una continuidad temática, es decir: que el gallo pueda elaborar un ataque siguiendo un hilo conductor. Generalmente lo que hacen los participantes es conectar golpes repitiendo la palabra que abre la temática pero sin lograr coherencia de ningún tipo.

Un caso excepcional al respecto es el de Aczino que suele pensar la temática siguiendo una lógica: estructura esos minutos como si el mismo fuera un diccionario y sus diversas entradas posibles. Así, por ejemplo, si el tema es “La última cena” toma el aspecto religioso, el sentido histórico, piensa en el cuadro de Da Vinci, o –simplemente- usa las palabras en sentido literal. Como plus, muchas veces retoma en el último golpe mucho de lo que se dijo antes (“diseminación y recolección” en lenguaje técnico).

Nada de esto vi durante las jornadas realizadas en la FMS Argentina salvo cuando la temática fue fútbol: Fútbol y solo futbol parece ser el tema que pueden conectar por más de dos golpes. Para realizar esta prueba de manera eficaz es necesario contar con cultura general, o dicho de otro modo, tener conocimientos -al menos superficialmente- con respecto a una amplia variedad de temas. Sin dudas, este es un aspecto a mejorar dentro de la formación general de los MC (no me refiero necesariamente a los participantes argentinos en particular).

Ser un personaje

Esta prueba propone que los MC se pongan en el lugar de otro ser (imaginario o real), que se pongan su máscara y que se enfrenten a otra máscara. Las posibilidades son infinitas en teoría pero todavía en lo práctico parece un trayecto mecánico. En la última jornada Papo fue el único que pareció entender la regla. Habló como si él mismo fuera su personaje –Duki- y en vez de atacar a Dani se ensañó con Paulo Londra, rol de su oponente en escena.

A sangre y 4 x 4

A partir de estas pruebas la FMS argentina logra sus mejores momentos. Los gallos suelen sentirse en suelo firme y la cosa cambia. Así, cada cual parece ubicarse en el lugar que se sienten más cómodos. A pesar de esto, hay una lógica para pensar esta parte, o  al menos, así lo creo:

En la última jornada Klan fue la revelación. No había tenido una buena actuación pero de repente, cuando las pruebas de destreza habían terminado, se sacó la ropa y la cosa cambió. Por un segundo pareció encontrar el camino: se había encontrado a sí mismo, a su estilo. ¿Se puede pensar este hecho imprevisto? ¿Fue un hecho del azar? O ¿fue una estrategia?

En una entrevista que le hice a Juancín para mi canal Escuela de rap, uno de los organizadores del Quinto Escalón, me dijo que uno de los factores de éxito de este evento fue la diversidad. De algún modo, la competencia se había vuelto un juego de roles en el cual para triunfar uno tenía que actuar elaborando un personaje: el bueno, el malo, el técnico, el pobre, el rico, y así.  Si bien es una simplificación, algo importante para el trayecto final de la FMS es encontrar un rasgo distintivo, un elemento que me distinga de los otros competidores:

El caso más visible, por la negativa, es el Stuart que parece no encontrar este rasgo. Esto tal vez explique su lugar en la tabla. Llevado al campo estratégico y conceptual, lo importante en esta última parte parece ser tener algo para montar en la puesta en escena: algo que dé una identidad y que permita construir un relato. Así, Klan, el rapero real (como él mismo dijo) encontró, en el gesto de desnudarse, una prueba de su sinceridad escénica.

Rodeos estratégicos.

Los griegos inventaron a Ulises y su caballo en la literatura, pero luego, llevaron esa inteligencia a su historia. Hicieron de ese ser ficticio un modelo. Lo hicieron real y cuando tuvieron que enfrentarse a los Persas hicieron nada más que eso: tenían que defenderse de un ejército infinitamente más numeroso. Okey, se dijeron y elaboraron una estrategia que revirtiera la situación:

¿Qué hicieron? Si ellos son infinitos peleemos en un estrecho, se dijeron, y así lo hicieron en Maratón y también en Salamina. Pues, por muchos que sean, si el lugar es angosto van a tener que pasar de a pocos.  Para eso sirve el conocimiento: el otro y el de las propias fuerzas. Pues, el saber –y ahora vuelvo al inicio de esta nota, porque el saber nace del hacer, del obstáculo al que nos enfrentamos- sirve para plantear problemas y resolverlos. La inteligencia, me digo en una breve iluminación,  está en el obstáculo y conocerlo es el primer paso, entonces, hacer y saber van de la mano.

Por esto, lo escribo  -y me parece cierto- los participantes deberían pensar cada una de las pruebas de FMS y encontrar modos para sobrellevarlas, por eso tienen que conocer a los otros MC y así mismos. Para saber. Para saber a qué se enfrentan. Si los griegos no hubieran pensado, si no hubieran conocido a su adversario, si –finalmente- hubieran combatido a campo abierto, hoy no contaríamos esta historia. También descubrieron que si lidiaban unidos en falanges sus fuerzas eran superiores a sus brazos diseminados, pero eso, eso, es otro cuento.

 

 

Epílogo: Saber y hacer.

Una video llamada interrumpe la nota que estoy escribiendo para Urban Roosters. Me había olvidado de la clase que tenía programada. Atiendo y empieza. Un rato después, Otto intenta encajar la letra que escribió pero ésta zapatea. Le indico que repita las dos primeras barras, que saque palabras, que estire las notas. Pero nada. La cosa no mejora. Detengo la clase y le explico:

Escribir y rapear no es lo mismo. Escribir es bueno para lograr coherencia (cuando uno escribe tiene más tiempo para elegir las palabras que cuando habla, le aclaro) pero la escritura es silenciosa,  cuando ponés la voz aparecen los sonidos de esas letras, y ya no son ideas mudas sino ruidos que se chocan entre sí.

Otto escribió demasiadas palabras por barra y los compases quedan cortos. Al principio le digo yo: “sacá ésta, sacá aquella”. Lo hace y la cosa empieza a funcionar. Al poco tiempo (y con la técnica de repetir y repetir) él mismo -ya sin mis intervenciones- empieza a entender la lógica. Sin embargo se empantana en una barra:

Aprendí que el problema…

Aprendí que el…

Aprendí que el problema es…

 Pero no encaja. Le pido que saque el “que”. Lo hace y la maqueta queda genial. Me quedo pensando y le digo: usamos la sinalefa para que entre en el compás. Otto no entiende. Le explico que el sonido vocálico se unió y por eso entró en el compás, así le señalo en voz alta:

Aprend(í  e)l problema

Para tranquilizarlo, para que no crea que vivo con un pizarrón en la cabeza, le digo que lo saqué de oído.  Si alguien me preguntase si fue el saber  teórico el que permitió que resolviéramos la maqueta, le diría que no: lo hicimos porque nos pusimos testarudos y lo logramos, el saber nos permitió luego, pero eso fue luego, pensar el error y corregirlo.

 

Datos

Infranich es Profesor en Letras. A partir de esta nota colaborará con Urban Roosters escribiendo y analizando sobre la FMS Argentina. En la actualidad tiene una canal de YouTube llamado “Escuela de Rap” en el cual analiza y teoriza distintos aspectos de la cultura Hip Hop. Su mirada tiene en cuenta aspectos técnicos (cómo rimar, cómo usar procedimientos), aspectos artísticos (cómo hacer una maqueta), incluso aspectos históricos (orígenes y evolución), musicales, sociales, literarios, etc. También dirige una editorial de poesía llamada Goles Rosas https://www.facebook.com/golesrosas/.

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