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#FMSCÓRDOBA: LOS GALLOS DEL OLIMPO

abril 12, 2019

#FMSCÓRDOBA: LOS GALLOS DEL OLIMPO

Empieza la segunda temporada de la FMS y voy a intentar hacer algunas instantáneas de los protagonistas. Para hacerlo, voy a resaltar las fortalezas y debilidades de cada uno según mi punto de vista. Quiero aclarar que estos pequeños textos están realizados con el máximo respeto y admiración. En este sentido, la idea de buscar puntos débiles y fuertes es más bien un intento de describirlos, de registrarlos, que de encasillarlos y juzgarlos. Me encanta pensar a los MCs de la liga como si se tratara de dioses, y a la FMS como su Olimpo; pues, al igual que aquellos, me divierte pensarlos como héroes antropomórficos: capaces de hacer las proezas más inexplicables, y a su vez, atados a sus propias torpezas.

Cacha, el polémico.

Estoy seguro que no valoramos adecuadamente a Cacha. En Argentina lo infravaloramos, afuera -en otros países- suelen agrandar su figura. Este aspecto nos recuerda a  Kodigo y sus sinsabores en el ámbito local. A pesar de esto,  si nos limitamos a lo meramente descriptivo, el estilo de este MC nos recuerda más al de Chuty. Cuando en una conversación menciono esto, los defensores de Cacha suelen decir “sí” con la cabeza, incluso, sugerir que si viviera en España sería campeón de todo. Los detractores no niegan el parecido pero hablan de una diferencia de nivel entre el español y el argentino. Sea como sea, las diferencias tienen más que ver con la valoración que con la descripción. Todos están de acuerdo que es un gallo regular y con una gran destreza para el flow al doble tempo. En lo personal creo que sus principales fortalezas son su virtuosismo y el profesionalismo que lo vuelven un gallo predecible, regular. Extrañamente, de este mismo hecho surge su debilidad: pues, muchas veces lo vemos transitar por terrenos seguros, evitando el riesgo de intentar cosas menos certeras pero más ajustadas al presente de la batalla. A pesar de esto, en las últimas apariciones lo vimos tomando riesgos, lanzándose al vacío y ganando nada menos que Pangea junto a Dominic. Si mantiene ese nivel, posiblemente, sea uno de los candidatos más firmes para la segunda temporada.

Nacho, el obsesivo.

Nacho representa a la tortuga en la fábula de Aquiles y la tortuga, no porque no tenga condiciones especiales ni porque lo compare con la lentitud de ese animal, sino porque su principal fortaleza es la constancia y la obsesión. Nacho tiene objetivos y es muy difícil desviarlo de ellos. Cuando lo vemos en escena no es extraño que empiece en el segundo cero -seguramente contó cuántos punchlines entran en un minuto y no los va a dejar pasar- y  lo hace a toda máquina, incluso, a riesgo  de pasarse de energía o de fundir motor. Más allá de esto, asombra la concentración y la regularidad: si bien a veces no logra dar golpes fuertes, todos sus golpes son golpes -al menos, de aproximación-  y es muy difícil que desperdicie una intervención. Porque puede errar, equivocarse (incluso, mucho) pero nunca renuncia a intentarlo. Este carácter que tiende a maximizar su propio potencial, de llevar al extremo de capitalizar los recursos, hacen -muchas veces- que el Nacho de escenario se olvide del Nacho de plaza. Cuando reviso a este último, veo a un gallo más tecniquero que estructural, fluyendo mucho más libre y suelto que cuando se sube a la tarima. Este es su mayor peligro, que el obsesivo devore al artista, que el repiqueteo de la racionalización apague al flow, o, que el riesgo a errar, lo haga con  su creatividad. Tal vez, esta metamorfosis se explique porque la mayoría de los torneos de escenario suelen privilegiar el acote, en este sentido, el formato FMS, tal vez, le permita recuperar al MC más tecniquero y subirlo a escena.

Papo MC, el obstinado.

Si tuviera que elegir un rasgo, tirar el resto y reducirlo a un trazo, diría que la principal característica de Papo es la obstinación. Obstinado, Papo es obstinado: un tipo que puede tomarse todo el tiempo del mundo para lograr lo que quiere, un tipo que no se desmoraliza, que prueba una y otra vez, que insiste, y no sólo esto, sino que aprende de sus errores. No importan los intentos fallidos, él sabe que lo va a conseguir. Eso, sabe que tarde o temprano va a lograr lo que desea. A pesar de lo dicho, durante la primera temporada FMS, lo vimos reaparecer de modo diferente. El nuevo estilo lo mostraba usando skills, gritando menos (¿cuidando su voz?) y con una puesta en escena muy particular: se mostraba como un participante displicente, un tipo de gallo que se posiciona por encima de su oponente, que lo mira desde arriba y lo maltrata desde ahí. En este sentido, los recursos de estilo, más que una marca de destreza -como suelen serlo en el resto- lo son de su superioridad. Jerarquía, eso les tira a sus oponentes, su carrera y ya no necesita gritar para ganar la discusión, porque ya no entra en ella, pues, desde el principio se posiciona en otro plano. Todo esto lo llevó a trasladar a escena un estilo en el cual se divertía como si se tratara de un freestyle con amigos. En lo personal, creo, que si logra mantener este modo de improvisar, si logra anular la presión que enturbia ese modo de fluir, va a ser muy difícil ganarle una batalla.

Dtoke, el irascible.

Dtoke se hace fuerte desde una mirada que tiene la atrocidad de Medusa y tiende a paralizar al oponente. Esta particularidad es tan potente que le permitió seguir vigente más allá de su generación. En una época que se han cuestionado varios parámetros de la vieja escuela, Dtoke es el paradigma de aquella escuela: actitud dominante, agresividad y golpe directo. Durante la FMS lo vimos empezar intentar ir más allá de este estilo, pero pronto, volvió a su estilo basado en pareados; estilo muy efectivo cuando se trata de competencias de eliminación directa pero que no se luce es su mayor esplendor en una liga que busca habilidades que excedan al punchline como parámetro. A pesar de lo dicho, cuando el Dto está motivado parece imposible de vencer y esa actitud volcánica derrite lo que se le ponga adelante, tanto, que todas las destrezas ajenas suelen parecer meros adornos inofensivos. La falta de motivación parece ser su talón de Aquiles, por esto, su mayor rendimiento aparece cuando hay cosas en juego o cuando el duelo lo motiva.

MKS, el insistente.

MKS es un perro de presa. Un perro nacido en las plazas argentinas, toda una leyenda en este terreno. Si la mayoría de los MC suelen frenar en la agresividad cuando creen tener controlada la batalla, Marcos, no. Marcos sigue como si el olor a sangre lo motivara, como si se tratara de un verdadero carnívoro. Este es el primer peligro pero no es el único. El segundo es que MKS intenta una y otra vez llevar la batalla a un lugar que lo favorezca. No es extraño que para esto embarre la cancha o ensucie el terreno. En este sentido, suele centrar sus ataques sobre los puntos débiles del adversario y golpear insistentemente sobre esas heridas. Si el rival no puede salir de esta trampa mortal es muy difícil escapar de esta red estratégica. Su debilidad es, muchas veces, efectos secundarios de este mismo fenómeno: batallas trabadas sobre un punto de debate, monotemáticas. Un aspecto interesante, tal vez a contramano de lo dicho, es su modo de fluir. Existen, en teoría, dos modos de hacerlo: en este sentido, están los que intentan imprimir un deslizarse independiente de la base, usando trucos sonoros a partir de las palabras, y los que como MKS suelen acoplarse a la base de manera simbiótica, guiados por lo musical de la instrumental. Esta técnica se suele apreciar más en vivo que en grabaciones y, a su vez, al entrar en el terreno estético, es muy difícil de evaluar.

Replik, el soberbio.

Junto a Dani, Replik brilló en la primera temporada haciendo un tipo de freestyle basado más en lo técnico que lo estructural,  es decir, un modo de fluir que se apoya en la deriva de un procedimiento (one two, calambur, paranomasia, etc) que en la seguridad y efectividad de la rima externa. Si los gallos estructurales comienzan sabiendo la última palabra del punchline, concentrándose en cómo llegar a ella, Replik empieza sin saberlo, confiando en que en el mismo devenir aparecerá el golpe. Este modo de rapear busca ser innovador a partir de rechazar el relleno tradicional y las respuestas convencionales; en cambio, supone un uso del lenguaje en el cual los sonidos permiten conectar palabras disímiles desde su significado pero anudadas desde lo sonoro. Sin dudas, este modo de fluir logra unir ideas inéditas y hace que el acote parezca un acto de magia. El peligro es, justamente, que el sinsentido termine aniquilando la coherencia de los significados de las palabras. Un segundo aspecto interesante de Replik es su vocabulario. Si por lo general, los MCs se manejan con un radio muy escaso de palabras, Manuel, en cambio,  suele utilizar un espectro mucho más amplio de ellas que acompaña, a su vez, con conocimientos específicos que hacen que sus golpes adquieran mayor espesor. Un “qué decir” más culto y un ¨cómo decir” divergente son dos de sus marcas que lo vuelven un gallo arriesgado que intenta decir algo desde ese caos del lenguaje.

Klan, el poseído.

Cuando lo vemos a Klan sentimos que podríamos ser nosotros, Klan es plural: no se trata de un virtuoso ni de la imagen perfecta de un MC. Cuando rapea repite barras, se adelanta, se atrasa, grita, gesticula… en una estética que hace de lo imperfecto un culto. Klan es humano y no esconde sus errores porque estos son, justamente, sus marcas de autenticidad: las cicatrices del guerrero. A pesar de lo dicho, de su humanidad, de su estilo a ras del piso, su rap parece elevarse por momentos. En estos, el gallo nos recuerda a los poetas antiguos intentando conectarse con la inspiración, con las musas, con esas voces divina que en nuestro caso es el mismo  señor hip hop hablando por su voz. En este sentido, su principal arma -más allá de su imagen transitiva, de su carácter de medio- es la creatividad, su capacidad de inventar de la nada, de responder con un gesto inédito, impensado. Como contraparte, su principal debilidad es la irregularidad que estas búsquedas generan, los altibajos permanentes que vemos entre una presentación y otra. Sin dudas, si logra mantener una regularidad, ésta se materializaría en mejores resultados y campeonatos.

Stuart, el inspirado.

Me gusta empezar a hablar de Stuart por su diferencia, por ese rasgo divergente al resto de los MCs y que lo hace único. Stuart es poético o, dicho de otra manera: utiliza recursos de la poesía para elaborar sus punchlines. En este sentido, no es extraño que encontremos comparaciones o metáforas que hacen que su discurso abandone la llaneza de lo literal para incursionar en la riqueza de lo polifónico. Por el resto es un gallo regular que suele centrar sus ataques en el punchline siguiendo la huella de la vieja escuela. A pesar de esto y volviendo al primer trazo, suele rehuir de la rudeza del golpe de humillación sexual y se hace fuerte en la respuesta. Durante la primera temporada lo vimos crecer exponencialmente, tanto, que para muchos este año es uno de los candidatos para pelear los primeros puestos.

Sub, el intruso.

El ascenso de Sub fue sorpresivo pero contundente, ganó la BDM, cayó en semifinales de Gold Battle y llegó a la semifinal de la Batalla de los Gallos. Estas tres instancias le alcanzaron para ser el primer clasificado de la liga. Su estilo está modelado como el gallo tradicional de batalla: agresividad, respuesta e ingenio. A pesar de esto, su rápido ascenso nos hace pensar que es mucho más que eso. A menos a mí, me genera la intriga el saber si fue solo azar o si en el fondo nos encontramos ante un gallo estratégico que, además de lo dicho, sabe administrar sus recursos para lograr los máximos resultados.  Por todo lo dicho, veo su imagen con un halo de misterio. En pocos días empezará a develarse ese misterio.

Trueno, el versátil.

Trueno es un gallo completo, puede usar varios flow, técnicas, adornar con skills y, a su vez, golpear con ingenio y agresividad. En este sentido, los puntajes de las planillas de la temporada pasada parecían registrar este modo de improvisar. Es, por este motivo, uno de los gallos con mayor potencial futuro de la liga.  A pesar de esto, de que su hándicap era muy alto fecha a fecha, los resultados finales no lo favorecían y terminaba perdiendo las batallas, tanto, que si no hubiera sido por los retiros no contaríamos con él en esta segunda temporada. Esta paradoja puede explicarse -al menos desde mi punto de vista- a partir de lo estratégico, pues, muchas veces no parece aprovechar esta ventaja de recursos. Sin dudas este año deberá administrar esa riqueza a fin de maximizarla y marcar la diferencia en relación a sus oponentes. Para esto, deberá encontrar el modo de equilibrar esa variedad de posibilidades y utilizar ese abanico con mayor efectividad; es decir, saber en qué momentos son válidos uno y otros en relación al presente de la batalla. Si logra calibrar estos usos, no tengo dudas que es uno de los candidatos para pelear arriba en la tabla. El desafío es que la frase “el que mucho abarca” deje de decir “poco aprieta”.

Epílogo: las tejedoras y sus hilos

Los dioses Griegos son eternos pero son vencibles, no son perfectos como el Dios cristiano, son humanos, y como nosotros, erran, se equivocan, y lo mejor de todo, lo hacen por dejarse arrastrar por su carácter: Zeus es lujurioso y esa piedra lo pierde, le complica la existencia con su mujer, Hera, que lo persigue y hasta conspira contra él en busca de venganza. Atenea, la mesurada, a veces se deja gobernar por la ira, le arranca los ojos a un hombre, y luego, para compensarlo, le da el don de ver el futuro porque Tiresias, ese pobre mortal, no tiene la culpa de su arranque. Nuestros ídolos populares, todos, -también nuestros gallos- suelen seguir esta lógica. Le pedimos la perfección, pero son humanos y, como tales, se parecen más a los dioses griegos que a ese otro perfecto barbudo. Los vemos en su Olimpo, inalcanzables, pero falibles, capaces de las mejores proezas, pero también, atados a su talón de Aquiles, a esos demonios internos que funcionan como límite. Además, estos dioses por más poderosos que parezcan están atados a su destino, y no saben, no pueden prever que jugada les tiene preparada la fortuna. Y menos, cómo van a reaccionar ante éstas, pues, una circunstancia cualquiera, puede hacer que pierda el que en otro escenario ganaría la partida. Esto es lo emocionante del torneo que empieza, eso, tenemos los jugadores y el juego, eso, podemos elegir nuestros favoritos,  eso, prever qué va a pasar, imaginar, pero nada más. Tenemos que esperar que pase, que se enrede, que se resuelva, que las tejedoras del destino suelten sus hilos y los corten.

Datos                                             

Infranich es Profesor en Letras. Juez y cronista de la FMS Argentina. En la actualidad tiene un canal de YouTube llamado “Escuela de Rap” en el cual analiza y teoriza distintos aspectos de la cultura Hip Hop. Su mirada tiene en cuenta aspectos técnicos (cómo rimar, cómo usar procedimientos), aspectos artísticos (cómo hacer una maqueta), incluso aspectos históricos (orígenes y evolución), musicales, sociales, literarios, etc. También dirige una editorial de poesía llamada Goles Rosas https://www.facebook.com/golesrosas/.

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